domingo, 1 de febrero de 2009

Alberto de Mónaco en Chile


En su visita real a la Antártica y Zona Austral: Alberto de Mónaco se reencontró en Chile con la aventura . En las bases antárticas no pudo sustraerse a la tentación de montar una moto de esquí y casi volar a ras del piso. Fue ese reencuentro con la aventura, aparte de la belleza de esos parajes, lo que probablemente volverá inolvidable este tour del príncipe por el extremo sur de Chile y del mundo.
El príncipe Alberto solía tener en ascuas a sus padres Rainiero y Grace cuando participaba en deportes de invierno. Como representante olímpico de su país, le tocó estar en varios torneos .
Alberto clamaba al llegar a Punta Arenas en su perfecto español, inglés, francés e italiano, por un menú liviano en el palacio de José Nogueira, durante la cena ofrecida a las autoridades locales y del Inach (Istituto Antartico Chileno ), después que en Quenuir, donde pasó el fin de año, le sirvieran un curanto en tierra y un asado de cordero al palo que dista mucho de los gigot depurados que hasta se comen semi crudos en Europa . De manera tal que el menú servido en el museo-palacete-hotel consistió en crema de espinacas, timbal de centollas y berries.
Cuando visitó la base Prat, los chef locales lograron impresionar al soberano con una entrada de trocitos de cordero muy ligera, seguida de ñoquis rellenos del tradicional calafate y un postre consistente en una mousse de ruibarbo .
Muy sencillo, durante toda su permanencia en la zona, se dejó tomar fotos, contestaba preguntas tales como la planteada por un alumno penquista: ¿Qué se siente al ser príncipe? A lo que Alberto respondió: “Tener más responsabilidades que tú”.

Publicar un comentario