miércoles, 9 de noviembre de 2011

Las momias Chinchorro





    SANTIAGO DE CHILE.- Una exposición de casi un millar de momias de la cultura Chinchorro, de siete mil años y consideradas entre las más antiguas del mundo, se exponen desde hoy en el Centro Cultural Palacio de La Moneda de la capital chilena. 
    La muestra "Arica, Cultura Milenaria", que estará abierta al público hasta el próximo 12 de octubre, presenta lo más novedoso de la arqueología del norte de Chile y por primera vez se exhibirá en Santiago una auténtica momia Chinchorro, según sus organizadores. 
    Las piezas, provenientes del museo de San Miguel de Azapa de la ciudad de Arica, a dos mil 50 kilómetros al norte de Santiago, contarán con un estricto sistema de conservación para asemejar las condiciones del árido desierto de Atacama: muy seco por el día y muy húmedo y helado por la noche. 
    La cultura Chinchorro es una de las poblaciones costeras más antiguas en Sudamérica y sus primeros vestigios fueron descubiertos en 1917 por el arqueólogo Alemán Max Uhle, en lo alto de la playa del mismo nombre. 
    Los realizadores cinematográficos chilenos Hermann Mondaca y Andrés Vargas, autores del documental "Chinchorro: tres mil años antes de Tutankamon", explicaron que hay grandes diferencias entre la práctica de la momificación en la costa americana y la que desarrollaron los egipcios en el delta del Nilo. 
    "Los egipcios momificaban sólo a los sacerdotes, a los faraones y sus familias; en cambio los Chinchorro lo hacían con todos los cuerpos, sin distinción", señaló Mondaca. 
    Según el director del Museo San Miguel de Azapa de Arica, Calogero Santoro, unas 12 mil momias se han desenterrado desde 1917. 
    Gracias a la aridez y salinidad del desierto, absorbieron los fluidos de los cuerpos y los protegieron de microbios, mitigando su putrefacción. 
    El método de momificación de los Chinchorro, de tipo artificial, consistía en cercenar y extraer las vísceras a los individuos. 
    Les retiraban la piel, ojos y cerebro, y rellenaban los huecos con arcilla y paja. 
    Posteriormente enrollaban la piel y entablillaban las extremidades, excepto los pies y manos. 
    Terminado el proceso, colocaban la piel como un guante, adherían el pelo a la cabeza y moldeaban los órganos sexuales, nariz, ojos y boca con la pasta usada en la preparación del cráneo, y después pintaban los cuerpos con manganeso negro. 
    Santoro afirmó que los Chinchorro poblaron el extremo norte de Chile hace unos 10 mil años y se presume que se extinguieron o emigraron en los primeros siglos de la era cristiana.
    Los expertos consideran que el culto a los muertos llegó a ser la principal actividad de este pueblo y constituyó una vía de expresión de sus creencias, de tal manera que los ritos podían durar semanas y hasta años tras el fallecimiento de algún miembro de la comunidad.
Chile pretende postular a las momias Chinchorro como Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura(UNESCO).


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