lunes, 7 de noviembre de 2011

Termas de Chillan




Ascender hasta un volcán, andar a caballo o volar en medio del bosque. Tomar baños de aguas termales, revitalizarse en un spa de montaña y comer como los dioses. Algunas de las opciones que ofrecen las Termas de Chillán, en el sur de Chile y en las alturas de la Cordillera.
El sur de Chile comienza en el río Bio Bio, muy cerca de Chillán, un pueblo conocido como cuna de próceres y artistas. Bernardo O’Higgins, padre de la patria trasandina, y la enorme cantautora Violeta Parra nacieron en estos pagos. A solo 30 kilómetros vio la luz también otro recordado artista chileno: el músico Víctor Jara.
Pero ni la música ni la historia son la razón que nos trae a este bellísimo paraje montañoso. Paraje que en invierno se viste de blanco y se transforma en un exclusivo centro de esquí, mientras en verano abre paso al verde invitando al relax y la aventura.
La palabra Chillán viene del mapudungún, la lengua de los mapuches, pobladores originarios del lugar. Los diferentes diccionarios mapuches, que también la mencionan con diferentes grafías, le adjudican varios significados. Chilla, que quiere decir “silla de la montura” o “zorro”, según el diccionario que se consulte; Chillaun, que significa “ensillar”; o Chillaln, que se traduce como “ensillar para otro”. Otras traducciones menos académicas prefieren decir que significa algo así como “sentada al sol” o “silla al sol”. Quizás estos últimos sean los significados más alejados de la verdadera palabra mapuche. Sin embargo, una vez aquí, prefiero pensar en alguna de estas últimas versiones, la que contiene el verdadero sentido de la palabra. Sentarse y relajarse bajo el brillante sol cordillerano.
Cabalgatas guiadas por el paisaje montañoso poblado de bosques de lengas y coihues.
RELAX CON ALTURA El complejo Termas de Chillán está situado a 80 kilómetros de la ciudad homónima, a 180 de Concepción y 400 de Santiago, en la región VIII del Bio Bio. Este confortable resort de montaña, emplazado en medio de un frondoso bosque de lengas y coihues –árboles típicos de la región– y al pie del volcán Chillán, es uno de los mejores centros de esquí de Sudamérica: de hecho, cuenta con la pista de esquí más larga de América latina. Pero también es un sitio ideal para aquellos que prefieran el aire de montaña durante la época más calurosa del año.
Además, el hotel cuenta con un lujoso spa de tres pisos con piletas de aguas termales y todo tipo de tratamientos para la salud y el cuidado corporal. Reiki, quantum touch, masajes aromaterapéuticos y fangoterapia son algunas de las técnicas que los profesionales de este spa de montaña dominan con maestría.
Muy cerca de aquí, existe un conjunto de termas naturales de origen volcánico, ideales para tomar baños al aire libre. La combinación perfecta para aquellos que llegan en busca de silencio y relax.
El complejo Termas de Chillán es un resort emplazado al pie del volcán.
HACIA EL VOLCAN El trekking a Las Fumarolas es uno de los principales atractivos del lugar. Partiendo desde el hotel, se trata de una caminata suave que asciende desde los 1600 hasta los 1800 metros en una hora aproximadamente. Andando por un estrecho sendero se accede hasta el primer cráter, que emite vapores con agua de hasta 95 grados, en medio de un intenso olor a azufre. Más adelante se llega finalmente a las famosas fumarolas, baños termales donde es posible embadurnarse de barro y echarse cual lagarto al sol a pasar el resto del día.
Las opciones para recorrer las inmediaciones no se agotan aquí. Aquellos que quieran más pueden ir hacia el Valle de Aguas Calientes, una excursión que requiere un poco más de esfuerzo: se demora unas cuatro horas en llegar, pero la recompensa vale la pena. Bañarse en pozos donde se mezclan las cálidas aguas del lugar con el agua del deshielo no tiene desperdicio.
Otra alternativa es llegar hasta el mismísimo volcán Chillán, travesía que demanda unas seis horas. A lo largo del camino se puede observar la laguna del Laja y el Volcán Antuco. Y hay más: se puede ir hasta la laguna del Huemul para darse un baño refrescante o recorrer el bellísimo Valle de las Trancas.
Vértigo y diversión en un “paseo” sobre el bosque en canopy.
ECOADRENALINA Existe una buena cantidad de actividades para disfrutar en medio del bosque chillanense, ideales para practicar en familia. Las cabalgatas resultan una buena alternativa para quienes no disfruten tanto de caminar. Así, es posible acceder a caballo a Las Fumarolas y otros parajes, siempre de la mano de guías que conocen cada uno de los rincones de la región como la palma de su mano.
Los amantes del vértigo encontrarán en este sitio lleno de árboles un atractivo circuito de canopy, mientras las familias que prefieran apreciar el bosque desde las alturas, sin necesidad de lanzarse a velocidad entre las ramas, pueden optar por el arborismo, que consiste en cruzar de un árbol a otro sobre un puente de madera ubicado a gran altura: una actividad diseñada especialmente para conocer y estar más cerca de la naturaleza.
El canopy, por su parte, significa “dosel”, o la parte alta del árbol. Es un circuito de tirolesa montado entre árboles, que propone volar de uno a otro asegurado a un arnés que se desliza por un cable de acero. Así se alcanza gran velocidad, que uno mismo puede regular ejerciendo mayor o menor presión sobre el cable.
En este valle repleto de sorpresas también hay cascadas, ideales para practicar el fantástico canyoning, que consiste en descender por el agua gracias a una cuerda, con todo el equipamiento necesario: arneses, guantes, casco, cuerdas, mosquetones y neoprene para los que sientan frío, aun en los calurosos días veraniegos en Chillán.
Al final de un largo día la recompensa está a la vista en la destacada gastronomía del lugar. Quien llega a esta región de Chile no puede irse sin degustar la exquisita y fresca variedad de frutos de mar y los deliciosos pescados, como el salmón o el róbalo, típicos de la región. Y antes de dormir, un buen baño en la piscina de aguas termales, bajo las estrellas, en medio de la apabullante belleza cordillerana
Por Guido Piotrkowski       PAGINA 12
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