lunes, 16 de abril de 2012

La gastronomía turistica en Argentina



En Argentina las carnes rojas son una exquisitez de muy alta calidad, difícil de encontrar en otros destinos del mundo. Quien haya probado un bife de chorizo, un asado con cuero o un jugoso costillar sabrá que el país se caracteriza por las mejores parrilladas y muy buenos vinos y postres. En todas las provincias se encontrarán asadores que, con sus particularidades, ofrecen uno de estos platos para el gusto de los visitantes. El plan de Argentina Gourmet vincula la gastronomía y el vino como productos complementarios, por eso la Bebida Nacional, con su destacado Malbec, no falta en las mesas de todo el territorio. La cocina variada y exquisita es acompañada por los vinos de la región cuyana, o de otras vitivinícolas del país, como la Patagonia. En los postres, casi nunca faltará el argento dulce de leche o los helados naturales a base de frutas cosechadas en la zona.

Tradición y raíces

Tradición y raíces Algunos de los platos representan las costumbres de los antiguos pobladores, otros provienen de las épocas coloniales e incluso de la etapa aborigen. Si bien en la capital porteña se encuentran restaurantes especializados, mayormente es posible apreciar los más ricos platos en el interior del país, en medio de hermosos entornos naturales. Los más típicos son las empanadas, de carne cortada a cuchillo, de pollo o humita, también el locro hecho a base de maíz blanco con chorizo de cerdo y el clásico curanto originario de los mapuches. Este se prepara haciendo un pozo en la tierra, donde se cuecen a las brasas diversas carnes y verduras, cubiertas con hojas de nalca, bajo una capa de tierra. Los más norteños son los tamales, el mote, la chanfaina, la carbonada de carne y papas, los chivitos, los pastelitos de dulce de leche, el chipá correntino, las tortas fritas y las mazamorras.

Variedad de platos En algunas de las provincias norteñas otras serán las opciones de gastronomía tradicional como el locro jujeño, la humita salteña o las empanadas tucumanas. Y si de la Patagonia se trata, una irresistible trucha o especialidades en ciervo y jabalí marcan la diferencia. Las zonas costeras poseen los mejores mariscos y también, más cerca de las sierras, los fiambres y embutidos invitan a una “picada” antes del plato principal. En el caso de los mariscos de altamar, hay calamares, langostinos, mejillones y la sabrosa centolla de los mares del sur. El pescado puede encontrarse en sus diversas variantes también en zonas costeras, algunas de ellas muy refinadas y sabrosas. Entre algunos de los más exquisitos se encuentra la merluza, el lenguado, la corvina, el pejerrey y las truchas marrón o arco iris. En las cercanías del río Paraná, por Corrientes o Entre Ríos, también los dorados, el surubí y el clásico pacú, que se alimenta de las frutas que caen desde la orilla.

Algunas opciones para un circuito pueden ser el cordero patagónico en El Calafate, Santa Cruz; un menú de variados platos de calidad en Buenos Aires; los frutos del mar de primera categoría en Comodoro Rivadavia, Chubut; la Casa de Té y una buena parrillada en Tandil, provincia de Buenos Aires; los sofisticados platos y carnes de la región patagónica en Bariloche, Río Negro; las empanadas regionales en horno de barro en Salta; los restaurantes de montaña en Uspallata, Mendoza, y una parrilla y asador criollo en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires.

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